La gestión pesquera

Se espera que, antes de entrar en propuestas promocionales de la pesquería se realice un estudio que permita determinar cuáles serían las especies objetivo, cuál el volumen de su biomasa, cuáles serían los períodos de vedas reproductivas, cuál sería el efecto ecosistémico de su explotación, para llegar a determinar una tasa anual de captura por especie. De esta información se deriva la capacidad de bodega que debería tener una flota con intención de incursionar en la actividad extractiva, la cuota anual de extracción, las cuotas individuales a asignar y los períodos de pesca. Solo entonces podríamos pretender introducir mayor esfuerzo pesquero sobre el ecosistema marino de Humboldt.

20 de julio de 2010

LA INVESTIGACION EN PESQUERIA: ¿COOPERACION O CANJE?

España impulsa y apoya la investigación y la cooperación en todo nivel sobre materia pesquera con diversos países.

Desde hace varias décadas España viene compensando el agotamiento de sus caladeros con acuerdos que le permiten extraer recursos pesqueros de otros países. Primero fueron las costas africanas y en los `90 el Mar Argentino. Enfrenta de esta manera el problema de su flota excedente, a través de acuerdos que le permiten realizar operaciones de captura en diversos mares en todo el mundo.

La sobrecapitalización del sector pesquero español –y europeo en general- ha llevado a una permanente preocupación por la expansión a aguas de “países terceros” –es decir, no comunitarios- que permitan absorber la flota excedente. Su ZEE, sobreexplotadas primero y en crisis después, no pueden absorber ese capital ocioso. Además, la crisis de los recursos pesqueros puso en alerta a los europeos que hace algunas décadas han tomado una actitud conservacionista en sus mares.

En España, como en toda la Unión Europea, se establece una política pesquera que procura la sustentabilidad económica, social y ambiental. Y un aspecto central de esa política es la reubicación de la flota excedente en aguas de países terceros. Los acuerdos “de acceso” han sido reemplazados por los acuerdos “de cooperación”.

Japón y otros países que también han agotado sus caladeros están en una constante búsqueda de zonas de pesca, una de las cuales es el dominio marítimo peruano por constituir el ecosistema marino de Humboldt el que presenta el mayor potencial mundial de recursos pelágicos. Es el resultado de una capacidad adaptativa de ciertas especies frente a los complejos y constantes cambios que se producen frente a las costas peruanas, caracterizada por presentar zonas de intenso afloramiento que, asociada a factores ambientales y biológicos, hacen de sus aguas un ecosistema marino de gran productividad natural, con presencia de una gran variedad y cantidad de recursos hidrobiológicos:

• Es el Ecosistema marino más productivo de los océanos.

• Es lugar donde ocurre uno de los sistemas de afloramiento más intensos.

• Posee alta productividad primaria y secundaria sostiene aprox. el 20% de la captura mundial de peces.

• Está ubicada en un lugar de alta variabilidad climática oceánica.

Este potencial no tiene garantías de estabilidad ni permanencia debido a las variables que en el mismo introducen la actividad pesquera del hombre y el cambio climático. Este potencial lo hace blanco de todos los países que disponen de una flota capaz de faenar en nuestro dominio marítimo.

Sumado a una ubicación estratégica frente a la Cuenca del Pacífico, el mercado más importante para productos pesqueros, estas características otorgan importantes ventajas comparativas y competitivas a las industrias peruanas de pesca y acuicultura.

Es natural presumir que la cooperación extranjera es una inversión que tiene como objetivo futuro la extracción y/o procesamiento de recursos hidrobiológicos en nuevos caladeros, como los peruanos.

Cualquier tipo de cooperación es saludable siempre y cuando no afecte a la soberanía alimentaria que el país debe ejercer. Dentro de una línea de pensamiento que prioriza la protección de nuestros recursos pesqueros, la cooperación es buena siempre y cuando favorezca al Estado peruano y no constituya una hipoteca sobre nuestros recursos hidrobiológicos.

En diciembre del 2006 se adoptó una Resolución en el seno de las Naciones Unidas con el objetivo de evitar la sobreexplotación de los recursos o la destrucción de ecosistemas vulnerables. Según esta Resolución se pretende regular las actividades pesqueras en Alta Mar y por la cual, para pescar en una nueva zona o para continuar la actividad actual, será necesario realizar una evaluación previa de carácter científico, que corresponderá, según los casos, a las Organizaciones Regionales de Pesca o al Estado cuyo pabellón enarbolen.
En las aguas internacionales, de conformidad con la resolución de Naciones Unidas, es el Estado de Pabellón de los buques pesqueros el que ha de acometer los trabajos de evaluación científica. El Perú no está en condiciones de realizar investigación en las aguas adyacentes a las 200 millas donde existe un potencial pesquero significativo.

En materia de recursos como el jurel, que es un pez transzonal, que se encuentra dentro y fuera de las 200 millas, hay necesidad de mayor investigación. De igual manera ocurre con la pota.

El Perú es una potencia mundial en extracción de anchoveta y producción de harina de pescado y es peruana la empresa pesquera más grande del mundo. Pero irónicamente no dispone de fondos adecuados y suficientes para una labor de investigación de adecuado nivel. Por eso es bienvenida la cooperación extranjera en materia de investigación.

El Perú en los doce últimos años exportó 17 mil 200 millones de dólares en productos hidrobiológicos. Con el 0.25% (43 millones de dólares) de esa cifra el país podría haber tenido recursos propios para desarrollar su propia investigación científica. Lo que obliga a pensar en la necesidad de recaudar recursos justos, adecuados y suficientes para que el Estado pueda disponer de un buque científico similar y con un adecuado presupuesto anual para cumplir los propósitos de investigación.

El país tiene que elevar su capacidad propia para realizar investigación científica y no depender de la cooperación extranjera, sobre todo si esta vendría condicionada a licencias de pesca.

La estrategia para dar el gran salto debe sustentarse en orientar los esfuerzos a privilegiar el gasto en Investigación e Innovación tecnológica sin comprometer nuestras reservas pesqueras.

La RM 163-2010-Produce es una norma que privilegia en evidente favoritismo, al Japón y España, que tienen convenios de cooperación con Perú y no así Corea u otros países. Otorga ventaja comercial a los primeros. Eso es cuestionable, más allá del número de barcos o la intención de venir al Perú, es claramente un favoritismo cuestionable.

No se puede condicionar una licencia de pesca a cooperación técnica o científica porque desnaturaliza el propósito de la cooperación y la convierte en un caballo de Troya o en un cañoncito de Castilla. ¿Es que acaso la cooperación internacional que recibimos nos está pasando la factura?

Aplicar derechos de pesca altos, calculados teniendo en cuenta que el producto final no compita con el producto nacional en los mercados de destino se presenta como una mejor opción.

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